Coca-Política

Desde las primeras etapas de la colonización europea en las Américas, la Corona española identificó el papel central de la coca en la vida andina: una planta sagrada utilizada como alimento energizante y como medio de intercambio entre comunidades a lo largo de América del Sur. La respuesta colonial fue su condena moral y legal, al etiquetarla como un “vicio” e inaugurar una larga historia de estigmatización y prohibición. Desde entonces, la coca ha ocupado un lugar central en los sistemas occidentales de control sobre cosmovisiones ancestrales que entienden la planta de coca como fundamental para el sostenimiento del equilibrio natural y del poder colectivo.

En la década de 1850, los químicos alemanes Gaedcke y Niemann aislaron la cocaína, un alcaloide psicoactivo de la hoja de coca, dando origen a una industria farmacéutica que aceleró el crecimiento de empresas médicas y de bebidas en Europa y Estados Unidos. Con el tiempo, esta cadena de producción evolucionó hacia la economía global contemporánea del consumo de cocaína. A lo largo del siglo XX, la regulación internacional profundizó la criminalización de la planta. En 1961, la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes clasificó la hoja de coca en el mismo listado que la cocaína, invisibilizando siglos de usos culturales, medicinales y espirituales. Una década después, en 1971, la “Guerra contra las Drogas”, liderada por Estados Unidos, marcó una nueva fase de control geopolítico sobre la coca. Bajo esta narrativa, el control de los cultivos de coca se convirtió en un mecanismo de dominación militar y económica.

Coca Política reúne el trabajo de artistas que confrontan los discursos e imágenes que sostienen visiones violentas y extractivistas de la planta de coca—visiones que han afectado de manera desproporcionada a quienes se encuentran en los eslabones más bajos de la cadena: campesinos, raspachinesy comunidades indígenas—y que han alimentado los conflictos territoriales y sociales que se han multiplicado en América Latina. A través de miradas críticas, estas obras examinan cómo las estructuras imperiales y coloniales persisten mediante nuevas formas de extractivismo y control, revelando cómo el narcotráfico y las políticas de drogas operan como sistemas que moldean economías, poderes y representaciones en las sociedades latinoamericanas, con un fuerte énfasis en el conflicto armado colombiano.